Voy a paso acelerado por el pasillo y como siempre, está muy solitario. Estoy bastante nerviosa, ¿estoy loca de verdad? Me han metido aquí por un capullo que sólo quería amargarme la vida. Todos son iguales. Todos me hacen daño.
Nada más bajar las escaleras veo mi puerta, es raro ver que no está el guardia. Eso significa que voy a tener que esperar fuera hasta que vuelva. En el fondo es un buen tipo... Muy en el fondo.
Bueno, ya que no tengo nada que hacer iré al baño a lavarme la cara, creo que me despejaré.
Sigo andando en línea recta pero en medio del pasillo giro a la izquierda. A veces se me olvida dónde está el baño porque todas las puertas son iguales, así que abro la puerta con mucho cuidado, esperando acertar a la primera. Efectivamente, he acertado. Cierro la puerta con el mismo sigilo y voy por el pasillo de la derecha, hacia el baño de chicas.
Sigue tan oscuro como siempre. Con las paredes de azulejos color beige, el suelo de azulejos color café y una bombilla colgando de un cable en el techo que lleva fundida desde hace mucho tiempo.
Me pregunto cuándo la arreglarán, porque es difícil ver y daña mucho a la vista. Supongo que eso es lo que hace que se vea todo más lúgubre.
Me apoyo en el lavabo y me miro en el espejo, con la respiración un poco acelerada todavía. Segundos después abro el grifo, y un chorro de agua fría sale de él. Cojo un poco de agua con las manos y sumerjo mi cara en ellas. Así unas tres veces. Después, seco las manos en mi ropa y aprovechando la sequedad de mis manos, seco también mi cara con ellas, o al menos mis ojos.
En el silencio del baño, vuelven otra vez los cuchicheos. Yo trago saliva y me vuelvo a mirar en el espejo, intentando no escucharlas.
Pero las voces persisten.
Sigo mirándome a los ojos, mordiéndome los labios.
Ahora todo se hunde otra vez en el silencio, pero el espejo se empaña justo en mi cara, sin yo haber hecho nada. Segundos después, algo iba escribiendo en el cacho empañado con el dedo: "It is your fault" (Tú tienes la culpa). Lo miro, con los ojos vidriosos y la respiración acelerada de nuevo. El texto se empieza a borrar, dejando al espejo con la mancha empañada, pero acto seguido, vuelven a escribir lentamente: "Are you crazy?" (¿Estás loca?). Yo niego con la cabeza, frunciendo el ceño.
Se vuelve a borrar y escriben de nuevo: "Everyone is afraid" (Todo el mundo tiene miedo). Vuelvo a tragar saliva, apartándome lentamente del espejo. Lo borran y en su lugar, escriben: "But the people do not say" (Pero la gente no lo dice). De repente, la huella de una mano se estampa en el cristal. Es una mano grande, de un adulto. Hace un ruido fuerte y repentino que hace que mi corazón vaya más deprisa. Borran y escriben: "You are afraid?" (¿Tú tienes miedo?). Vuelvo a negar con la cabeza, pero esta vez más rápido y dando pasos hacia atrás, lentamente.
De nuevo, sólo queda la mancha en el espejo, mientras un dedo va escribiendo lentamente: "Well, you should" (Pues deberías). Casi al instante, la bombilla fundida estalla y miles de cristales caen al suelo. Yo corro hacia la puerta, pasando primero por el estrecho pasillo. Al llegar al pomo, lo giro con todas mis fuerzas, pero la puerta está cerrada, como era de imaginar. Golpeo la puerta, esperando que alguien oiga mis golpes.
- ¡Ayuda, ayuda! ¡Que alguien me ayude!- Grito desconsolada desde el otro lado de la puerta.
Sin dejar de aporrear la puerta giro la cabeza hacia el oscuro pasillo, cuando de pronto, una mano me agarra del tobillo, haciéndome caer al suelo. Acto seguido me arrastran hacia la oscuridad del baño, pero yo aguanto agarrada a la esquina de la pared.
- ¡Socorro, sacadme de aquí!- Sigo gritando, dejándome la voz.
Mis brazos comenzaron a perder la fuerza y mis manos empezaron a soltarse de la esquina. Justo cuando estaba a punto de ceder, alguien abrió la puerta con fuerza. En ese instante, las manos me soltaron de golpe, dejándome en el suelo.
- ¡Qué ha pasado aquí!- Exclama Wall, poniéndome de pié.
- Me quedé encerrada...- Contesto yo, limpiándome las lágrimas.
- ¡Qué hacías en el suelo!- Vuelve a exclamar Wall, mirando con el ceño fruncido el oscuro pasillo.
- Eh... Yo... La bombilla se cayó al suelo y se rompió... No veía nada y... Me caí...- Expliqué, haciendo varias pausas.
- Para una vez que no estoy en la puerta y ocurre todo esto... Anda, vamos a tu habitación- Ordenó el guardia, invitándome a salir primero.
Ambos andamos con paso ligero, y de vez en cuando le miro por el rabillo del ojo. Al llegar a la puerta, la vuelve a abrir como antes de la comida, con mucho cuidado. Yo entro con la mirada baja, pero antes de cerrar la puerta, Wall me sujeta del hombro.
- ¿Qué tal tu primera prueba?- Pregunta, mirándome fijamente.
Yo me giro extrañada.
- B-bien...- Contesto yo, tartamudeando, nerviosa y con una sonrisa.
- Me alegro- Dice, afirmando con la cabeza y quitándome la mano del hombro. Al instante cierra la puerta.
Me siento en la cama, mirando al infinito. Es raro que Wall se preocupe por cómo me ha ido la prueba... Que se preocupe por mí. Me pregunto qué es lo que había hecho que se fuera de su puesto de guardia...
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